La prima "Meatspace": Por qué un manitas de 64 años supera al algoritmo

TL;DR: Mientras en el mundo tecnológico cunde el pánico a que la IA sustituya a los empleos de cuello blanco, Japón está demostrando cuál es la economía del futuro. En un mundo de oferta digital infinita, el bien de lujo por excelencia es la presencia humana. Un "Benriya" japonés de 64 años está ganando más de 10 millones de yenes (más de 70.000 dólares) al año no codificando, sino simplemente "apareciendo". ¿Cuál es la lección? Cuando el coste digital se acerca a cero, el coste físico se acerca al infinito.

Soy James, CEO de Mercury Technology Solutions.

Pasamos horas debatiendo qué modelo de IA escribe mejor Python o qué agente gestiona mejor los flujos de trabajo. Pero mientras nos quedamos mirando pantallas, Japón nos ofrece una visión de la realidad económica de una sociedad que envejece.

La respuesta a "¿Qué trabajo está a salvo de la IA?" nos está mirando a la cara: Ser humano, ser móvil y ser fiable.

La "Benriya" (tienda de tareas) de 10 millones de yenes

En Japón circula un estudio de caso sobre un hombre de 64 años que dirige una "Benriya" (servicio de manitas) desde hace 26 años. No escribe código. No comercia con criptomonedas. Sus ingresos superan los 10 millones de yenes al año.

¿Su pila?

  • Desherbar jardines.
  • Limpieza de casas vacías.
  • Limpieza tras los incendios.
  • Acompañamiento de clientes mayores a conciertos de música clásica.

<¿Su estrategia de marketing? No SEO. Ni Facebook Ads. Volantes escritos a mano con su foto.

¿Por qué funciona? Porque para sus clientes de 80 años, Google es un fantasma. Google no responde al timbre. Este hombre lo hace.

La economía de "estar allí"

Esto revela una cruda verdad sobre la "Era de la IA"

1. La brecha física de las API

Japón es una sociedad de "ancianos que cuidan a ancianos". La fuerza física es el mayor punto de fallo. La IA puede diagnosticar una afección médica en milisegundos, pero no puede levantar una caja, desenroscar un tarro o despejar un camino de entrada. La propuesta de valor no es "alta destreza"; es "disponibilidad física"

2. La fiabilidad es el nuevo lujo

El artículo destaca una profunda filosofía: "La cuestión no es 'es barato', sino '¿huirás?" En un mundo complejo y automatizado, la ansiedad humana se dispara. La gente no sólo quiere un servicio; quiere aferrarse a un ser humano fiable. La fiabilidad -la garantía de que un ser humano concreto aparecerá en un momento determinado- se está convirtiendo en un bien escaso. La escasez impulsa el precio.

3. La UX de baja tecnología es la mejor UX

Nos obsesionamos con las interfaces digitales. Pero para una parte significativa de la población (que posee una parte significativa de la riqueza), la mejor interfaz de usuario es una nota manuscrita. Transmite calidez, esfuerzo y humanidad, señales que la IA puede simular pero no autenticar.

Conclusiones: El rendimiento del capital invertido

Así que deja de preocuparte por la "próxima gran tendencia" en Twitter.

El activo más rentable del futuro podría no ser el cerebro más inteligente de la sala. Será la persona que:

  1. Está dispuesto a agachar la cabeza (Humildad).
  2. Está dispuesto a aparecer (Presencia).
  3. Está dispuesto a asumir responsabilidades (Confianza).

El intelecto está siendo mercantilizado por las granjas de GPU. El movimiento es el nuevo foso.

Si tu boca habla de tendencias pero tu cuerpo es demasiado perezoso para salir de casa, eres la inversión de alto riesgo. La persona de 64 años que corta la hierba es la ficha azul.

Soluciones tecnológicas Mercury: Acelerar la digitalidad.

La prima "Meatspace": Por qué un manitas de 64 años supera al algoritmo
James Huang 6 de enero de 2026
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